Las investigaciones realizadas en la última década han demostrado que los
programas educativos basados en el enfoque de "Habilidades para la Vida" son
efectivos para promover conductas deseables, tales como la socialización, la
mejora de la comunicación, la toma efectiva de decisiones, la solución de
conflictos y la prevención de conductas negativas o de alto riesgo, tales como
el uso de tabaco, alcohol u otras drogas, sexo inseguro y violencia.
Las cinco destrezas básicas
Construcción de la autoestima
El desarrollo de las habilidades para el manejo y solución de problemas
La información sobre las drogas y los riesgos de su uso
El desarrollo de habilidades para las relaciones interpersonales